¿Cómo elijo mi Lámpara Led?


No sé si le ha pasado, que ha comprado una bombilla Led y al colocarla ha iluminado como si fuera un foco de un estadio de fútbol, o al contrario, resulta que ilumina mucho menos de la que ha sustituido, o simplemente el color de la luz no es el que esperada. 

En este artículo queremos mostrarles los pasos a tener en cuenta para elegir las lámparas para su hogar o negocio, ya que hoy en día, con el cambio de tecnología Led han aparecido muchos conceptos nuevos...

1º Elección de la Potencia y Flujo Luminoso

La Potencia viene reflejada en vatios (W) y nos dice cuanta energía consume. Para entendernos mejor,  los vatios nos viene a decir cuanta energía consumimos, por lo tanto a más vatios, más pagamos a la compañía eléctrica.

Por otro lado, tenemos el Flujo luminoso que es la cantidad de luz que desprende la lámpara y se mide en lúmenes (Lm), por lo tanto, entre más lúmenes, más brillante es la luz emitida por la bombilla. También es proporcional. Normalmente no se dispone de este dato.

Por lo tanto, para acercarnos a una iluminación cercana a nuestra bombilla tomaremos como referencia los Vatios. La relación aproximada para sustituir bombillas convencionales es la siguiente:

10 vatios en bombilla incandescente equivale a 1,2 vatio en bombilla LED. Veamos un Ejemplo: Una bombilla de 40 vatios se sustituye por una de 5 vatios en LED.

 

2º Ángulo de apertura o Haz de Luz

Para una buena elección del ángulo de apertura de la lámpara debemos tener en cuenta su ubicación y su colocación. El ángulo con el que se proyecta la luz de la bombilla LED es importante para conseguir la iluminación adecuada.

 

Cuando hablamos de ubicación y colocación nos referimos al tipo de porta-lámpara, si la luz sólo se proyecta hacia el suelo, hacia el techo, ambas o hacia toda la estancia. Teniendo en cuenta esto, las bombillas que emiten 360º dan una luz difuminada y envolvente por toda la estancia, mientras que los focos que emiten en 40º concentran el haz de luz en un punto.

 

3º Tipo de Luz o Temperatura de Color

La temperatura de color podría definirse como la sensación que percibe el ojo humano ante una luz, siendo cálida si predomina el color ámbar o fría si predomina el azul.

El concepto es más simple de lo que parece. Piense en un hierro incandescente al que se le va aplicando cada vez más calor. Cuando su temperatura se sitúa a unos 1.000 K (grados kelvin) adquiere una tonalidad rojiza. Si la temperatura sube hasta situarse entre 2000 y 3000 K su color se vuelve amarillento. A 4.000 K su tono es blanco neutro y entre 5.000 y 7.000 K blanco frío. Sin embargo, cuando hablamos de luz, la “temperatura” es sólo una medida relativa: no tiene que ver con el calor físico, sino con la sensación que produce en el ojo humano.

En este gráfico podemos ver que a menos grados Kelvin, el color que percibimos es cálido (amarillento) y a más grados la temperatura que percibimos es fría (blanca).

Que una luz sea fría o cálida puede incidir tanto en nuestro rendimiento, como en nuestro descanso. Por eso es importante elegir la iluminación correcta para cada estancia.

 

4º Tipo de Rosca o Casquillo

Sustituir una bombilla tradicional, de bajo consumo, halógena, dicroica es tan sencillo como desenroscar y cambiarla por una bombilla LED con el mismo casquillo.



 

Espero que les ayude a elegir sus lámparas ;-)

Jonatan Zerpa Ravelo

 

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